¿Estamos locas, o qué?

Pues digo locas,

 

porque sabemos mucho sobre nosotras mismas, y lo ignoramos

porque sabemos de nuestras capacidades y nuestros límites, y lo ignoramos

porque sabemos que el amor es gratuito, que no se compra ni se gana, y lo ignoramos

porque nos reconocemos exhaustas por la inmensa tarea, y lo ignoramos

porque sabemos que ser realistas nos protege, y lo ignoramos

porque nos sabemos fatalmente atraídas por ideales gigantes, inalcanzables, y lo ignoramos

porque sabemos que con nuestro amor no podemos proteger de todo a nuestros seres queridos, y lo ignoramos.

 

Lo ignoramos, NOS ignoramos. El saber es pilar, nos da lugar poderoso y centrado, debería ser central y sin embargo la culpa infinita lo pisotea, y nuestro corazón loco lo deja fuera, lo ningunea.

 

Vivir de espaldas a nuestro saber, nos lleva a una vida loca, de baja calidad, errática y acelerada; atropellada y sin tiempo para recoger y saborear los frutos que con tanto empeño hemos sembrado y cuidado. Y lo sabemos.

Vivir de espaldas a nuestro saber, nos acerca al agotamiento, a la pérdida de inmunidad, a la mala vida.

Vivir de espaldas a nuestro saber, nos trae irritación, crispación, stress, desequilibrio, infelicidad. Y lo sabemos

Vivir de espaldas a nuestro saber, nos acerca al descontrol, y nos volvemos locas, nos sentimos locas, nos llaman locas cuando saltan los mecanismos de regulación, cuando nuestro sistema sobresaturado de exigencias y tareas y falto de apoyos, recompensas y homenajes propios, se sale de quicio. Y esta sensación acaba de rendirnos, de derrotarnos. Y lo sabemos pero nos hacemos la locas.

 

El saber sobre nosotras, si lo ignoramos, nos deja a oscuras, no instruye nuestras decisiones, no guía nuestro camino, no nos protege, no nos empodera, no alimenta nuestra inteligencia. Ignorarlo e ignorarnos, nos aleja del buen hacer y del buen gestionar nuestra realidad, nos acerca a la impotencia, a los bajos resultados, con sus sensaciones inevitables de autoflagelo, de cansancio sin ganancia, de esfuerzos sin recompensa. Nos aleja de la alegría, del bienestar, de la satisfacción.

 

Aún nos falta saber más sobre nuestra culpa,

para dejarla fuera, para desmontarla pieza a pieza. Para no confundirla con generosidad ni con amor infinito. Es culpa y nos impide elegir y saber.

Será mejor dejar de hacerse la loca, de actuar desde la culpa, y tomarse en cuenta, tomarse en serio, redimirse de una vez y tenerse presente y contar con todo lo que hemos podido aprender del buen vivir libre de culpas.

Mujer sabia, vuélvete loca de alegría, rebózate en sabiduría, y denuncia lo que te enajena, pero prométete que distinguirás culpas propias y ajenas, que ejercitarás la reivindicación necesaria y que nunca, nunca más te ignorarás ni vivirás de espalda a tu saber.

 

8 de febrero 2018-02-08 Itziar Cantera

 

468 ad