#A25N Nos sumamos a las voces de rabia organizada

Tomamos la palabra las trabajadoras del Servicio de Mujer del Módulo Psicosocial de Deusto San Inazio, un lugar de atención a mujeres supervivientes de situaciones de violencia ejercida contra nosotras por el hecho de ser mujeres. Queremos comunicar hoy 25 de Noviembre de 2019, que nos sumamos a las voces de rabia organizada que claman por el respeto a nuestras vidas. Llamamos a la manifestación, como acto de acuerpamiento colectivo, porque hemos entendido que cuando agreden a una, nos agreden a todas. Y que juntas, podemos más y mejor.

Vivimos atravesadas de múltiples violencias contra nuestros cuerpos, pueden ser sutiles, explícitas, estructurales, simbólicas… pero todas feroces. Respondemos firmes contra esta ferocidad y respondemos a la vez alegres en nuestro encuentro y nuestra autodefensa; autodefensa feminista.

No somos víctimas indefensas reclamando protección. Somos supervivientes a los miles de intentos de sometimiento a un modo de organizar la humanidad déspota, que funciona generando y manteniendo colectivos oprimidos. Empobrece poblaciones, extrae sin control recursos naturales, promueve consumos enloquecedores y deja el cuidado de las vidas a las mujeres, y dentro de ellas a algunas más que a otras.

Nos necesitan obedientes, nos necesitan siervas, nos necesitan calladas, nos necesitan atemorizadas y agradecidas de protección. Se utilizan una multitud de mecanismos de violencia para mantenernos en este lugar. Pero está en nuestras manos el sostenimiento de la vida y somos capaces de ser insumisas ante la coerción y de cuidar como nosotras queramos, lo cual requiere también nuestra propia defensa y autocuidado.

Desde nuestro lugar de trabajo cotidiano, este lugar en el que nos encontramos con mujeres dañadas pero supervivientes, reivindicamos la reapropiación del cuidado de la vida, empezando por las nuestras. Es necesario que sigamos tejiendo espacios seguros donde las vivencias de todas y cada una de nosotras, con sus particularidades únicas, sea creídas y legitimadas, apropiarnos del relato y hacernos hueco. En este reconocimiento mutuo es donde podemos generar un espacio de poder, no de poder sobre, sino un espacio de poder con, el único vitalmente posible.

Este espacio de poder con, nos llena de esperanzas, nos hace vivenciar otros modos posibles donde ya no sobrevivimos, si no que retomamos vidas que merecen la pena ser vividas. Este es nuestro empeño, y así hacemos nuestro camino con las mujeres que vienen y con las que estamos.

Aquí está nuestra fuerza, la de cada una de nosotras apropiándose de su vida y de sus deseos de vida. No os obedecemos, no os servimos y hoy más que ningún día, no nos callamos.

No más violencia contra las mujeres.

Gora borroka feminista!

denaesandadago todoporhacer 25n

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